“Que
año mas raro" pienso mientras paso la octava hoja del calendario.
Quien me iba a decir a mi, tras cuatro años, que volvería a sentir que estoy en la casilla de salida, que volvería a empezar.
Son
mil dudas las que recorren mi mente y corazón. Mil dudas, que solo buscan ese
faro, que de luz y sentido a este nuevo caminar.
Para recorrer este camino, me he dado cuenta, que lo primero es saber recorrerlo solo, para así, conocer cada uno de mis fallos y saber como superar cada una de sus adversidades. Pero ya me he cansado de caminar solo.
Caminando solo he aprendido a esquivar o quitar de mi camino todo aquello que me creaba dudas sobre el destino al que siempre quise llegar; he dejado atrás amistades toxicas, trabajos que creaban mas lloros que satisfacciones personales y amores en los que solo yo era quien me entregaba por los dos.
No se sabe lo que es paz mental hasta que no aprendes a caminar solo y seguro de uno mismo.
Los cambios siempre me han dado mucho miedo; salir de la zona de confort o quizás, miedo a lo desconocido. Mi madre siempre me ha dicho que cada cambio en nuestra vida ocurre por algo, que nada ocurre por casualidad y esto, posiblemente, es lo que me haya hecho creer en el destino.
Ojalá el volantazo que ha pegado mi vida sea el que no me atreví a dar yo, el que por fin me ponga en la orientación correcta al destino soñado.
“El amor no se busca, aparece", me he cansado de escuchar.
Solo espero que por fin, este cambio, esta nueva orientación en mi camino, me lleve a tropezarme con esa persona con la que compartir camino y destino, sueños y metas, la que de sentido a este caminar.
El corazón me pide compañía, dice que tiene mucho que entregar...
“Ya no quiero madrugadas
sin compartir almohada"
No hay comentarios:
Publicar un comentario